septiembre 29, 2016

Hablar de ti

Hoy hablé de ti.
Largo y lento, como si en cada frase pudiera saborearte otra vez, como si fuera pasando mis dedos despacito por tu piel.
Hablé de las cosas que me gustan, de tus ojos y tu sonrisa, de tu voz que se me queda brincando en el pecho cuando hablamos, de tus manos, de lo suave de tu piel, de tu olor que me enloquece, de tu forma de pensarlo todo, de tu cajita de la nada.
Hablé de los planes que no existen, de los pasos que damos y no damos, de los vacíos a los que nos aventamos juntos, de que has empezado a dejarme entrar en tu vida, de lo orgullosa que me siento de tenerte y de quién eres.
Hablé de ti... y en esos minutos te tuve cerca, te sentí aquí dentro, te quise tanto, que descubrí que así,  en este tan pronto y tanto, el corazón se me ha hecho grande.

septiembre 20, 2016

Siempre

Me preguntas si quiero hablar...
Me lo preguntas como si aún no supieras que esos dos o cinco o sesenta minutos son, a veces, el momento más feliz.
Me lo preguntas como si no te dieras cuenta de en cuántas formas me desarmas y me llenas... como si no supieras aún que de todas las cosas que quiero hacer, lo que sea contigo está en el tope.

Me preguntas si quiero hablar...
Como si aún no te dieras cuenta de que tu voz se me queda brincando en el pecho, como si no supieras todavía que te quiero.

Me preguntas... y yo tengo una sola respuesta: "siempre".

septiembre 06, 2016

Perdón

Nunca, como ahora, había querido pedir perdón. 
Nunca, como ahora, he deseado con el alma, que lo hagan...
Es por eso, quizá,  que no sé por dónde empezar, si hacerlo por las veces que te he herido o por las palabras que dije cuando no me las pedías... por no pedir que vinieras conmigo o por dejarte ir... por no esperar a la mañana o por escribir sin parar...
Pedirte perdón. 
Pedirte perdón por cada duda, por cada locura que ha pasado por mi mente, por cada mal sueño, por cada momento de frustración. 
Perdón por no haberte abrazado en medio de tu caos, por pensar en negativo para protegerme, por no saber recibir cumplidos, por ver las cosas siempre frías. 
Perdón por mi necesidad de reglas, por ponerme una armadura, por no hacerte saber lo que te quiero.
Perdón por no entender que esto era un taco y no dos, por ver turbio cuando todo está tan claro, por convertirme en un estereotipo, por ser uno más de los problemas...
Perdón por el desastre en el que estoy convertida.
Perdón porque en lugar de escribirte una disculpa, te di una justificación. 
Perdón porque te quiero... perdón,  perdón... 25 veces perdón.